viernes, 8 de julio de 2011

Aitor - Te conocí de repente

Cuando escribimos creamos mundos puesto que, aunque estamos hablando de nuestro mundo interior, todo aquel que nos lee recrea nuestro mundo en su interior. Pero no sólo con las palabras que escribimos, sino también es importante la forma en la que lo hacemos.

Aitor nos lo demuestra en este poema, donde la forma nos obliga a pausar la lectura, dándonos unos segundos para la reflexión y para sentir sus palabras con toda la fuerza que nos transmite.

Te conocí de repente
eras un ángel caído
   sin alas
        un ser derruído

Te conocí de repente
Tú, un ruiseñor
sin alas,
sin plumas,
entraste en mi mente

Te conocí de repente
Yo, ente perdido,
sin amor,
sin ganas de amar,
abrí tu corazón

Te conocí de repente
Y, ya ves!, tú,
ángel caído,
ser derruído,
ruiseñor sin alas
entraste en mi mente

Te conocí de repente
volaste hacía el cielo
te levantaste del suelo
y llenaste mi pecho
      maltrecho
          de firme esperanza

Te conocí de repente
y entraste en mi vida
dejando, la tuya,
     perdida
         a un lado
            tu pasado.

Te conocí de repente
y, ahora sí,
mi vida, amor,
  ¡mi vida
      es tuya!

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